Capítulo 56. Prueba innegable.
Ella le dio una mirada intensa y luego lo abrazó con todas sus fuerzas, llorando desconsoladamente.
―No, mi amor, te quiero muchísimo, no puedo imaginar mi vida sin ti. No importa como llegaste a mí, eres mi tesoro y te quiero con toda mi alma. ―susurró entre lágrimas, besando sus negrísimos cabellos.
―Yo te amo mucho, mami, eres la mujer de mi vida ―le dijo con una sonrisa tierna que llenó su corazón de emoción.
Su hijo la abrazó de regreso, hasta que se quedó dormido en su pecho, le acarició