Capítulo 38. Sensación de reconocimiento.
El hombre se inclinó sobre el borde de la roca, miró hacia abajo y alumbró con la lámpara, allí vio a Kaire tendida en el suelo, con la cabeza sangrando y un brazo doblado en un ángulo extraño.
Un escalofrío recorrió el cuerpo del hombre al darse cuenta de lo que había hecho. No había sido su intención provocar esa situación, solo quería llevarla de vuelta con Elisa.
Se pasó la mano por la cabeza en un gesto desesperado, descendió de la roca y al llegar junto a ella se agachó. Loretto se quedó