Capítulo 118. Una propuesta de amor.
Elisa nunca se imaginó que la pequeña demonia, terminaría con sus ganas de hacer sufrir a Erika, el dolor era insoportable, no la sorprendería que se le haya fracturado la columna.
La subieron en la ambulancia, y le inyectaron un analgésico para el dolor que pidió en tono suplicante, pero se quedó sorprendida, cuando vio a dos hombres de traje negro elegantemente vestidos, que subieron con ella.
—¿Quiénes son ustedes? —protestó conteniendo el dolor.
—Somos los abogados del señor Julián, venimos