…CASSIDY…
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Había llegado el momento.
Habían pasado dos días y todavía no podía respirar con normalidad. El lanzamiento de mi marca me tenía en un nudo apretado en la garganta.
Las palmas de las manos me sudaban, la garganta se me había secado como el desierto y cada nervio de mi cuerpo vibraba como un cable defectuoso. Todo tenía que salir perfecto: las luces, el sonido, las pancartas, hasta el estúpido «aroma distintivo» que había elegido después de tres noches sin dormir oliendo muestras