…RILEY…
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>>TRES DÍAS DESPUÉS…
—¿Qué coño?
La voz de Cass sonó tan alta que casi pareció un grito. Estaba a mitad de la escalera, con el albornoz anudado con demasiada fuerza en la cintura y el pelo perfecto cayéndole suelto sobre los hombros.
Sus ojos se abrieron de par en par cuando aterrizaron en mí: viva, limpia, libre, de pie justo al lado de su marido en el recibidor.
—Riley —susurró, como si estuviera viendo un fantasma.
Sí, sorpresa, zorra.
La mandíbula de Soren se tensó, su voz h