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…RILEY…
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Por fin llegamos al resort… y joder, parecía irreal.
El edificio principal brillaba bajo el sol, sus ventanales amplios reflejando el valle verde que lo rodeaba. Palmeras se mecían junto a la entrada y una cascada pequeña corría al lado del camino.
El aire cálido me envolvió en cuanto salí del coche. Olía a lluvia, a hibisco y al rastro más leve de sal.
Es de esos sitios que te hacen olvidar todo lo que alguna vez te dolió.
Soren le entregó las llaves a un valet que parecía a un