078— Si te atreves.
…RILEY..
Intenté formar las palabras, dar voz al pánico que me subía por la garganta.
—Soren, espera, ¿y si…?
No me dejó terminar. No quería oírlo. Sus manos estaban sobre mis hombros, empujándome hacia abajo, una orden tan innegable como la gravedad. Me deslicé del escritorio y mis rodillas golpearon la mullida alfombra de la oficina con un golpe suave.
Lo miré desde abajo, con la oscura promesa en sus ojos. Se estaba desabrochando el cinturón, el roce del cuero resonando fuerte en el silencio