Mundo de ficçãoIniciar sessãoMARTÍN.
Los recuerdos atacan mi mente como una rafaga de balas, su cuerpo desnudo, sus caderas suplicantes, mis labios y dientes esparciendo besos por su blanca piel, mis manos apretando sus caderas. estoy casi seguro que las marcas que debe tener Ana nunca se las había hecho, ni en nuestros encuentros más pasionales.
Fue una noche bastante agradable para mí, en medio de todo lo que sucedió y sobre todo de lo que pudo suceder, básicament







