Mundo de ficçãoIniciar sessãoMARTÍN.
El pasillo es oscuro y húmedo, el olor es putrefacto, es desagradable, me siento mareado y un poco ahogado, pero por alguna extraña razón mis pies no se detienen, tampoco puedo gritar para pedir ayuda y los grandes brazos que me sostienen, me llevan casi a rastras para llegar a no se donde.
—¡Muévete! te van a atrapar. —No tengo ni idea de quién habla.







