Al llegar al hospital, el ambiente era frío y clínico, pero Alice trató de no dejarse abrumar por ello. Caminó hacia la sala de espera del ala de oncología, donde sabía que su madre estaba internada. A medida que avanzaba por los pasillos, podía escuchar el murmullo de las enfermeras y los pacientes en habitaciones cercanas. Cada paso que daba aumentaba su nerviosismo; no sabía exactamente qué esperar.
Finalmente, llegó a la habitación. La puerta estaba entreabierta, y pudo ver a su madre recos