—Alice, no necesitas ganarte mi confianza —respondió Nicholas con la voz entrecortada—. Solo necesito que seas sincera conmigo, que me dejes entrar en tu vida otra vez.
Alice sintió un nudo en la garganta, y aunque las lágrimas empezaron a caer nuevamente, esta vez eran lágrimas de esperanza.
—Te prometo que lo intentaré. —Respondió ella, con su voz más firme. —No será fácil, y habrá momentos difíciles, pero quiero que sepas que estoy dispuesta a luchar por nuestra relación.
Daniel asintió desde