159: Desahogo
Esa noche, Samuel no podía dormir recordando lo que su padre le había dicho y aunque tenía ganas de llorar, se negaba a hacerlo, así que se escurrió lentamente para zafarse del abrazo de Gabriel y cuando estuvo libre, salió de la cama y posteriormente de la habitación. Sin nada que hacer, comenzó a explorar el enorme departamento de Lara hasta que encontró una habitación que estaba convertida en gimnasio, con un saco de boxeo en el medio y unos guantes colgados de él, así que deci