Cuando regresamos al Hotel Waldorf donde está el penthouse de Marchal, fui directo a mi apartamento. No tenía ganas de hacer nada; me sentía desanimada, tanto que me dormí profundamente.
Al día siguiente me propuse a buscar el local indicado para mi restaurante; no se mucho de la cocina, pero quiero darle a las personas un espacio acogedor donde puedan ir a conversar con amistades o pensar en soledad.
Agradecí que Eva estaba tan ocupada por el trabajo; el viaje a las cabañas le acumulo demasia