Capítulo 58: La despedida.
Brad se quedó inmóvil, la mirada fija en los ojos suplicantes de Yara. Podía sentir el cálido peso de su petición colgando entre ellos como una soga tensa.
Quería gritar que sí, que la deseaba como su compañera para toda la vida, pero el miedo anudado en su garganta lo detenía.
—Yara, no puedo —balbuceó, finalmente, su voz, un murmullo roto. —El peligro... que corres, mi muerte puede acabar también con la tuya y ¿Nuestro hijo? Tenemos que pensar en él también, es difícil crearse sin una madre…