Capítulo 51: Un enemigo del pasado.
El aire tenía una mezcla de sangre, muerte y hasta de pólvora. El campo de batalla, sembrado de cuerpos inertes y lamentos ahogados, era un testimonio mudo del caos que acababa de consumarse.
Brad, con el ceño fruncido y la mirada fija en el horizonte, gritaba órdenes con voz autoritaria, a diestra y a siniestra.
—¡Ustedes, recojan a los caídos! ¡Y tú, lleva a los heridos a las tiendas! ¡Rápido! —su voz barítona resonaba sobre el murmullo de la desesperación.
Los hombres se movían como una mar