164. REPARANDO EL PASADO
AMALIA
Es tan hermosa y solo me mira fijamente, siento las lágrimas quemando en las esquinas de mis ojos.
Me juré que sería fuerte para no agobiarla.
— Yo… yo soy…
— Sé quien eres… — su voz casi en un susurro, su mano se aprieta más fuerte sobre mi brazo como con miedo de que me vaya, de que me aparte de su vista.
— Eres mi bebé… eres mi amada hija… lo he escuchado todo Amalia, todo el tiempo los estuve escuchando…
Confiesa y es imposible retener mis sollozos. Me inclino y la abrazo, llorando