72. APOYAR A NOAH Y BUSCAR UN NUEVO PLAN
Estoy de pie frente a la habitación del abuelo. Van a ser las once de la noche, pero, pese a ello, la luz se filtra bajo su puerta, haciéndome suponer que está despierto. Golpeo tres veces y, unos segundos después, escucho un carraspeo, indicándome que necesitaba aclarar la voz antes de preguntar finalmente:
—¿Quién es?
—Alexander, ¿puedo pasar?
—Pasa.
Su voz se siente algo tambaleante. Confirmo en parte las palabras de Isabella al contarme que el abuelo estaba muy afectado por la situación de