C123- NO PUEDO HACERTE MI LUNA
A la mañana siguiente, Lucelia despertó antes que Tristan. La luz del amanecer se filtraba por las ventanas de hielo, creando patrones iridiscentes que bailaban sobre la piel desnuda de él y ella lo observó dormir, maravillándose ante la paz que mostraba su rostro normalmente serio.
Lucelia se sentía diferente.
Radiante.
Completa.
La noche anterior había sido como un sueño, un momento perfecto robado al caos que los rodeaba y ahora la marca en cuello brillaba