C110- CONTABA LAS HORAS
La dragona arqueó una ceja, claramente intrigada.
—Claro.
Axel miró a Arianne con preocupación evidente.
—¿Todo bien?
Ella le dedicó una sonrisa brillante que no engañó a nadie.
—Tranquilo, amor. Cosas de chicas.
Amika siguió a Arianne hasta una terraza cercana que ofrecía una vista impresionante de las montañas nevadas. Una vez solas, Arianne encaró a la dragona, su voz era baja pero cortante como el hielo que las rodeaba.
—Sé lo que haces.
Amika, sin inmutarse en l