Mundo ficciónIniciar sesiónLa mañana entraba distinta por los ventanales. El aire era tibio, apenas húmedo, cargado con ese olor leve a tierra viva que anunciaba que el invierno, por fin, había quedado atrás. Milán despertaba a finales de marzo con una primavera tímida pero firme, como si el mundo hubiera decidido avanzar aun con cuidado.
Seiya estaba recostado entre almohadas cuando Eliot terminó de acomodarle la manta sobre l







