Capítulo 158. El cordero de la mafia.
El auricular le temblaba entre los dedos de Eliot mientras caminaba nerviosamente de un lado a otro por la sala, limitado por el cable largo del teléfono y con Eriss inquieto entre los brazos.
El niño ya empezaba a sentir la tensión del ambiente y soltó un quejido pequeño que obligó al alfa a acomodarlo mejor contra el pecho mientras seguía mirando hacia afuera, incapaz de apartar la vista de la escena que seguía desarrollándose delante de la casa.
Afuera todos estaban en peligro y ver a ese ti