Ana Isabel llegó esa maña puntialmente a la empresa, acababa ee entrar a su oficina, cuando recibió el mensaje de su jefa solicitándole que fuese a su despacho “de inmediato.” Ella recoge su cabello con el lapicero, se coloca sus lentes de lectura, toma su agenda electrónica y se dirige a la oficina de su jefa. Toca la puerta un par de veces, antes de entrar, escucha la voz de Abril Rowling otorgándole el permiso y abre la puerta:
—Con permiso Srta Rowling —se arregla la falda y se sienta. La