Después de hablar con Jim, Miguel se mete en su pequeña casa y comienza a buscar su mejor ropa para el día siguiente. No es que cuente con un armario grandísimo como el de su jefe, pero gracias a su madre –porque Mariah no sabía ni lavar bien– aprendió a resguardar su ropa para que le durará un poco más.
Al pensar en sus padres, inmediatamente le viene a la cabeza la cara que pondrían al verlo planificando todo eso; de seguro estarían muy decepcionados de él, pero Miguel estaba cansado de tene