Los colores de mi cara se borran con el grito que acaba de darme. No entiendo por qué, no terminan de entender que todo lo que hice fue en defensa propia.
―Lo siento, Curtis ―me disculpo, al mismo tiempo en que retrocedo un paso y me detengo debajo del marco de la puerta para mantenerme a una distancia prudente―. Quizás no fue la manera correcta de reaccionar para detener los avances de ese hombre, pero él se lo buscó y tus guardias no llegaron a tiempo para impedirlo. ¿Qué hubiera pasado de ha