A la mañana siguiente me desperté sintiendo un dolor en mi nuca, había dormido mal. La noche la había pasado un poco mejor, aunque al principio me costó conciliar el sueño por estar pensando en Marcos. Hoy llegaría a la universidad y vería la falta que haría. Salí de la cama medio adormilada y me dirigí a la ducha. Cuando me quité la ropa y dejé que el agua me quitara el sueño me sentí observada; fue una sensación nueva y completamente extraña.
Me duché por unos minutos para después salir. Envo