MARCOS
Abrí los ojos de golpe, sentí cómo mi respiración estaba agitada y un poco entrecortada. Mi cabeza dolía demasiado así que me llevé las dos manos a mi frente y la apreté. ¿Qué había pasado? Levanté la vista, me di cuenta de que estaba tirado en el pavimento cerca de la casa de Silvia. Mis pantalones estaban medio rotos y mi camisa era blanca, sucia. Me puse de pie con dificultad, observando para todos lados.
¿Qué hacía aquí? Era de tarde al parecer, a lo lejos veía el sol ocultándose.