—Entonces sí, George—. Dije. —Empezaremos nuestra vida juntos, tan pronto como creas que estamos listos. Diré que sí tan pronto como me lo pidas.
Me abrazó con fuerza.
—No hagas promesas que no puedes cumplir, Ángel. Porque estoy muy tentado de preguntarte ahora mismo.
Me reí. Me alejé de él y le miré a los ojos.
—También dije que tan pronto como estemos listos, ¿recuerdas?
—¿Qué te hace pensar que no estamos listos ahora?
—George... todavía somos niños. Tenemos que conseguir trabajo. Sí, serem