Ross.
Estoy ansioso, sinceramente, quiero aprovechar que mis hijos están en la escuela para hablar con la madre loba aquí en la casa, en mi oficina, camino de un lado a otro y cuando percibo su olor acercándose, me detengo mirando fijamente a la puerta. La manilla se gira y se abre la puerta dejando ver a la anciana.
—Buen día Ross, ¿Qué es eso tan importante que tienes que decirme? —A veces no le tengo paciencia a su cara de mosca muerta.
Se supone que ella lo sabe todo con antelación y me sie