Capítulo 34

Él se queda callado y suspira, escucho unos pasos cerca y giro un poco la cabeza, es Atlas con una sonrisa.

—Tranquila, prometo no darle al vientre —se burla y después se va.

—Que imbécil —no me cae bien.

—Será mejor que nos vayamos, mañana es la pelea. —me recuerda Ross.

Ambos caminamos y salimos de la universidad, la manada de Rocoso esta presente y apoyan mucho a Atlas. Sé que no necesito quedarme, solo recibiré palabras para desanimarme.

Apenas llegamos a casa, Ross comenzó a entrenar,
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