Terminamos de desayunar y también de reposar, luego nos preparamos para entrenar. Llevamos una hora o tal vez más entrenando, llevo guantes de boxeo y golpeaba los cojines que Calim tiene en sus manos, mientras Ross me menciona los golpes que debo lanzar.
—¡Bien, a descansar! —ordena y me detengo.
Estoy bañada en sudor, que no sé si lo frío de Grecia me refresque un poco.
—10 minutos y continuamos —le digo y veo como se da la vuelta en busca de mi botella de agua.
—No Star, descansamos y es