Despierto en la habitación de un hospital, con un par de fisuras en mis costillas, moretones en el cuerpo y rostro, mi mano entablillada.
—Diana, estás en buen estado, mañana haremos la tomografía para ver cómo has avanzado. Qué bueno que estás bien —me sonríe—, tu novio estuvo cuidándote.
¿Fabrizio?, sonrió, no sé si alegrarme o no.
—Gracias. —suelto con voz suave.
Conversando con Virginia, me doy cuenta de que está molesta con Fabrizio, y la verdad yo también lo estoy. Reprocho a mamá el h