La caída empezó sin ruido, pero fue brutal.
Nikos Papadakis no tuvo tiempo de reaccionar.
Lo encontraron saliendo de un bar, los hombres de Raúl lo rodearon sin aviso.
Sin palabras.
El primer golpe lo tomó por sorpresa.
El segundo lo derribó.
No fue una pelea, era un mensaje preciso.
—Esto es por no saber respetar a una mujer—murmuró uno de ellos, sujetándolo del cuello.
Nikos apenas podía respirar, tenía sangre en la boca. No entendía lo que estaba pasando.
—No… yo…
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