El restaurante era uno de los más exclusivos de Atenas.
Luz tenue, mesas perfectamente dispuestas.
Privacidad absoluta.
Daphne hojeaba una carpeta elegante mientras el mozo retiraba los platos principales.
—La lista de invitados ya está cerrada —dijo con satisfacción.
Xander apenas asintió.
—Bien.
No preguntó, lo cierto era que no le interesaba.
Daphne lo observó por encima de la copa.
Midió su distancia, su falta de interes.
Pero no le dijo nada, por el momento decidio dejarlo pasar.
—También