Capítulo 20. La sombra del deseo
–Es una noche hermosa y llena de vida para arruinarla con lágrimas y llanto de cosas que posiblemente no podemos mejorar o cambiar, claro que ayuda sacarlas, pero no cuando estás al aire libre, intentando hacer sentir mal a medio mundo–comentó una voz irritante y soberbia a mi espalda–.
–De haber sabido que el parque era un lugar privado, hubiera ido al cine a llorar mis penas–dije–.
–Lamento si te ofendí, de hecho, ese era mi mejor intento de sacarte una sonrisa–dijo–.
Sonreí.
–Lo he conseguid