74. Seras la Reina de los vampiros
Desperté, como siempre débil, aturdida y con el cuerpo adolorido, lo mismo de todos los días, ese techo gris que a pesar de que llevara un año entero aquí encerrada y no había visto a nadie entrar más que el doctor, estaba todo limpio, en orden e inmaculado.
No es como que hubiera muchas cosas, una enorme cama al lado de la puerta, frente a ésta dos sillones, y de mi lado izquierdo un baño con retrete y regadera, tenía una tina, pero una vez me intenté ahogar en ella, tenía la creencia de que