A la Deriva 34
Mercy asintió en silencio más calmada sin apartar la mirada del cielo tempestuoso negro…
Repentinamente Theo hizo aparición en su habitación a lo que Laurine dio un respingo sobresaltada, quien también observaba el paisaje tormentoso.
—¡amor perdón no era mi intención asustarte!— exclamó él abrazandola.
Ella sólo asintió en silencio.
—pero ¿que hacés despierta?—
—¿pues cómo dormiría con semejantes gritos? Al respecto de eso ¿qué sucedió?—
Theo iba a responder una huevada pero sus