…
—ahora si vamos a poder hacer el amor tranquilos— dijo él quitándole el vestido y besando fuertemente sus pechos, a lo que Laurine solo gimió fuertemente y comenzaba a moverse lentamente mientras sentía endurecerse cada vez más el miembro de Theo…
Pasaron juntos así un buen rato, ya estaba atardeciendo cuando salieron de la gruta.
—¡ah, eso estuvo genial! ahora tengo mucha hambre— dijo Theo desperezándose.
—si, yo también— dijo Laurine riendo.
Así fueron a la taberna.
—justo a tiem