Miro por la ventana así. Tengo otra cosa que hacer, Damon se ha ido a firmar mis hojas de salida y me ha prohibido mover un sólo músculo hasta que vuelva.
–¿Sabes por qué una enfermera me ha dado esto y me ha guiñado el ojo? –pregunta un confundido Damon con un bote de helado en sus manos.
–Eso es mío, es parte de mis antojos y sobre el guiño no sé nada –le digo concentrándome en mi bote, lo destapo y gimo solo de verlo, tomo una gran cucharada y la meto a mi boca.
–Deja de hacer eso –me ordena