Así, la gente de la Familia Castro continuó charlando sin parar, y pasó una hora completa. Rosalía al comienzo trató de ser paciente, pero Rosa seguía parloteando sin cesar, lo que la hizo impacientarse gradualmente.
Sin embargo, Rosa parecía estar completamente ajena a la situación frente a ella. Incluso cuando Rosalía mostraba signos de impaciencia, parecía no darse cuenta o hacía como si no lo notara, para seguir hablando como una lora parlanchina.
Rosalía ya no quería que se quedaran más t