Después de las festividades, Claus tomó una semana de descanso en casa. La empresa también estaba cerrada, una rara y grata oportunidad para él de descansar. Estrella lo animó a aprovechar el tiempo libre y descansar, ya que tener unos pocos días al año para relajarse era un lujo, que debía aprovechar. Si incluso durante las festividades estuvieran ocupados, no quedaría tiempo para disfrutar de la vida.
Claus siguió su consejo y una vez que dejó de lado el trabajo, se dedicó por completo a esta