Después de la conclusión de la reunión anual y con el nuevo año a punto de comenzar, Fátima obtuvo la dirección de la mansión de alguna manera y decidió llevar personalmente un regalo.
El mayordomo salió para recibirla, y Fátima llevaba una gran cantidad de paquetes grandes y pequeños llenos de regalos, incluyendo muchos productos de belleza de marcas internacionales, lo que parecía haberle costado bastante dinero.
El mayordomo, al ver a Fátima como una desconocida, preguntó cortésmente: —Hola