Después de que la mujer se fue, Estrella se sentó frente a Claus y sin darse cuenta expresó su insatisfacción:
—Ay, señor Burgos, eres muy popular, ¿no? No pasó mucho tiempo desde que nos despedimos y ya hay una mujer coqueteando contigo.
—Era solo una persona sin importancia —respondió Claus con calma.
En realidad, no había prestado atención a esa mujer, y mucho menos quería que Estrella se enojara por ella.
Las palabras de Claus complacieron a Estrella, quien le lanzó una mirada de satisfacció