Al día siguiente, Claus no mencionó nada acerca de Fátima a Estrella. Después del desayuno, le dijo:
—Tengo que ir en un viaje de negocios. ¿Quieres ir conmigo?
Debido al efecto del alcohol, Estrella todavía tenía un leve dolor de cabeza. Además, obviamente, su estado de ánimo tampoco había mejorado. Por lo tanto, al escuchar la propuesta de Claus, aceptó de inmediato sin dudarlo:
—¡Claro que sí!
Después de todo, si se quedaba en casa sola, tampoco podía evitar sentirse molesta por los pensamien