—Señor, ¿volvemos ahora? —preguntó Javier en voz baja a Claus. Todas las personas en la oficina ya se habían marchado.
Claus se frotó las sienes y miró afuera para ver la hora.
—¿Qué hora es? —preguntó.
—Son las ocho de la mañana, señor —respondió Javier.
—¿Ya es un nuevo día? —murmuró Claus. Estaba preocupado por Estrella, quien estaba sola en el hotel.
No sabía si se estaba adaptando a este ambiente desconocido. Miró su teléfono. No había ninguna llamada o mensaje suyo.
—Vamos a volver —dijo