Yune pensaba que esto no era algo insignificante.
Por lo general, la familia siempre consentía a Estrella, por eso ella se atrevía a hacer estas cosas.
Si Rosalía está bien, todos estarán felices.
Pero si algo le sucede a Rosalía, ¿quién asumiría ese riesgo?
Yune miró acusadoramente a Estrella, su enfado aún presente en su tono de voz. —Tus métodos no pueden compararse con los de un verdadero profesional. ¿Qué haríamos si ocurriera algo grave?
Estrella se disculpó: —Lo siento, tía, no volverá a