Estrella miró el reloj y sintió que era el momento adecuado. Hizo como si estuviera envenenada. Primero, movió la cabeza de un lado a otro y luego se arrojó repentinamente sobre la mesa, emitiendo un fuerte estruendo.
Aunque cerró los ojos, en realidad los entrecerró para observar discretamente las reacciones que tenían Catalina y Raquel después de desmayarse.
Efectivamente, Catalina y Raquel sacaron pastillas y las tomaron.
Estrella sabía que esas debían ser píldoras de antídoto. Se alegró i