Capítulo 51

Nos sentamos en un cubículo. Nos atendió una joven muy amable de piel porcelana y cabellos oscuros, su mirada era dulce y su sonrisa parecía genuina. Ambos pedimos una barquilla, Eliah de chocolate y mantecado y yo de avellanas y vainilla.

Le limpié la boca y las manos cuando terminó su helado media hora después. Salimos de la heladería camino a nuestra casa temporal; conseguí rentar en línea una habitación en una posada usando una identificación falsa. Cuando llegamos, Eliah quiso saber dónde
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