Felipe
Ver a respiración de Kamila volver a su ritmo, con el pecho subiendo y bajando de forma jadeante, y su cuerpo aún trémulo por el éxtasis intenso que acababa de proporcionarle, era sin duda la visión más linda que jamás había contemplado en mi vida.
El brillo en sus ojos, la piel levemente sonrojada y la sonrisa suave y satisfecha que me lanzó me dejaron sin palabras, apenas sintiendo el peso del amor que nos unía. Ella estaba allí, enteramente entregada a mí, mostrando su vulnerabilidad