23.La felicidad siempre es efímera.
Los días pasan, vamos a Santorini, Atenas y Naxos, todos igual de hermosos, finalmente estamos en Bangkok, Tailandia, nuestro último destino.
—Le voy a enviar a mi madre todas las fotos que tomamos, para que las imprima y les compre un marco para ponerlas en la pared de la escalera —digo dejándome caer a la cama.
Rowan entra con las manos llenas de bolsas con cosas que compré, en cada ciudad ha sido así, las deja sobre el suelo.
—¡Oye, son regalos para nuestros amigos y familia! Trátalos