24. Poder.
Cuando despierto Rowan no está en la casa, bajo a la cocina con Sally siguiéndome, le sirvo de comer y preparo huevos para el desayuno, escucho la puerta y Sally ladra moviendo la cola, Rowan entra y me sonríe.
—Hola, mi amor, ¿quieres? —digo sentada en la barra.
—Dame —Abre la boca y le meto el tenedor con comida.
Viene con ropa de gimnasio y algo sudado, me levanto, le doy un beso corto en los labios, sirvo otro plato y se lo pongo enfrente.
—Gracias, ¿Sara y Emma no han llegado? Les pedí